ADEPAVAN

Los desempleados del valle del Nalón se han agrupado y con sus protestas intentan agitar conciencias

ADEPAVAN  

JAVIER GARCÍA CELLINO Veinte años de engaños, una reconversión fallida y una crisis endémica fueron los ejes que dieron lugar al nacimiento de la asociación cultural FUTURU, ante la necesidad que sentían algunos miembros de dicha asociación (parados en su mayoría) de responder a la situación dolorosa de desempleo de nuestra cuenca.

Los inmovilistas y quienes están siempre buscando una excusa que sirva para justificar sus posiciones de pasividad, cuando no de complacencia con quienes no han sido capaces de revitalizar nuestro tejido social, argumentaban la ausencia de las reivindaciones de los parados. Un modo de decir que si los que tenían problemas no se movían, qué cabía esperar del resto de la sociedad.

Sin embargo, haciendo suyas las palabras de Eduardo Galeano: «Al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable». Los parados se han agrupado ahora bajo las siglas de ADEPAVAN y con sus protestas («Los Lunes al Sol») están intentando desarrollar un movimiento solidario que sirva para agitar las conciencias ante el desastre económico e industrial que padece nuestra cuenca y nuestra región.

Cierto es que se trata de una tarea ardua y llena de dificultades, que son muchas las piedras que han caído durante estos años (el individualismo es una de las más importantes) y que hay muchos sectores interesados en que «Los Lunes al Sol» no sean más que un escenario cinematográfico. Pero, al margen de sus resultados, no parece haber muchas dudas de la necesidad de hacer ese trabajo.

Como es lógico, dentro del colectivo existen distintas sensibilidades. Habrá quienes se conformen con objetivos a corto plazo (encontrar un trabajo), y quienes vayan más allá, pues se den cuenta de que la única forma de terminar con estas crisis cíclicas que nos condenan a la miseria es cambiar radicalmente el modelo productivo. En todo caso, se trata de pisar a fondo el acelerador. Lo contrario, sería darles la razón a los que creen (a veces de buena fue y en la mayoría de las ocasiones de un modo interesado) que la única forma de salir de la crisis es confiar en el azar o en la intervención de los poderes públicos.

Sobre la creencia en el primero, no vendría mal recordar una frase «Tampoco es inescrutable el azar; también está regido por un orden». Y en cuanto a la mediación de los gobiernos, no hace falta golpearse mucho la frente para darse cuenta de la inoperancia de la mayoría de ellos.

Ya no vale, pues, argüir que los parados siguen escondidos en sus casas. Los lunes y los sábados (en Sama y La Felguera) han decidido salir a la calle y hacerse visibles. No son más que rostros cercanos de una crisis que es la nuestra y que, a fin de cuentas, de un modo u otro, golpea también a casi todas las familias (¿quién no tiene un padre, un hijo, un hermano u otro familiar engrosando la larga cola del paro?).

Se pueden tener opiniones diversas y distintas sobre los diferentes niveles de responsabilidad de los causantes de la crisis, y sobre las diferentes tácticas y estrategias que habría usar para salir adelante. Pero la única receta irrebatible es la de la solidaridad. Lo dejó dicho Apuleyo de un modo magistral: «Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos».

La Nueva España, Domingo 18 de marzo de 2012   

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s